El cuarto día fue el que mejor lo pasé.
Fuimos al Memorial Hall y tuvimos mucha suerte porque llegamos justo en el cambio de guardia.
También vi el famoso Taipei 101 pero no subimos porque la entrada era cara.
Me llamó mucho la atención los puntos para alquilar bicis.
Se echa una moneda, te llevas la bici y luego la devuelves.
Luego quedamos con Matías y fuimos a Danshuei.
Es un lugar muy bonito en el que desemboca el río Danshuei y, podía verse el mar aunque estaba a un par de kilómetros y había oleaje.
Comimos en un restaurante muy bonito al lado del río.
Había música en directo, la brisa era muy suave y se escuchaban las olas.